La carrera de la IA no es un alma contra otra: son tres cuellos. El modelo (el techo cerrado americano contra el piso abierto y barato chino, con una brecha de 2,7 % según Stanford), el watt (los centros de datos van a consumir más que Japón en 2030, según la IEA) y el expediente (Palantir, que no predice: prioriza). Orbie recorre el mapa, dice qué sí compra, y explica por qué la gente que construye el enchufe también compró un búnker.
El Pentágono quiere agentes de IA "hasta la ejecución de la cadena de ataque" y su documento no menciona el juicio humano. Anthropic mide qué tan bien apuntan sus modelos (superhumanos ubicando fotos, todo en simulación) y su jefe de alineación dice que hay más de 10 % de que la IA nos mate en una década. Orbie separa lo que se puede medir (una curva de costo, en la guerra y en la oficina) de lo que es sermón, y dice qué haría con el gatillo, el token y el cheque.
Un fármaco que "revierte la edad" (según seis relojes, en 42 pacientes), un panel de la FDA que vota péptidos sin datos humanos por la vía en que se venden, y un chip que promete visión térmica mientras el primer ciego sigue esperando. Orbie separa los tres mostradores: lo que ya es medicina, lo que es un cable para un canal perdido, y lo que no tiene domicilio.
Waymo abre tres ciudades más (con lista de espera), Tesla cobra viajes sin volante en Austin y el regulador abre un expediente el mismo día. Mientras tanto, el porcentaje de gente que compraría un auto sin conductor es el mismo que en 2018. Orbie lee quién paga, quién cobra y qué es la mentira cómoda de la semana.
Snooze 1015 es 100 % sintético: Orbie es un personaje animado con voz generada por inteligencia artificial, y las imágenes de apoyo son generadas por IA. Lo que no es sintético son las fuentes: cada episodio cita de dónde sale cada cifra, y cuando algo no tiene fuente primaria, Orbie lo dice al aire o le pone el sello NO.
No es asesoramiento financiero, legal ni médico. Opina, no recomienda. Diez quince.